domingo, 7 de mayo de 2006

SOLO DE... "Don Giovanni" en el Teatro Colón, por Javier Villa


DON GIOVANNI “TENORIO”

Teatro Colón, Libertad 621
Miércoles 26 de Abril, 20.30


Eduardo Ayas, Juan Barrile y Leonardo Estévez
en
Don Giovanni, Teatro Colón 2006

DON GIOVANNI, dramma giocoso en un acto de Giuseppe Gazzaniga. Dirección musical: Susana Frangi. Director de escena: Claudio Gallardou. Dramaturgia: Marcelo Lombardero y Guillermo Brizzio. Escenografía y vestuario: Gastón Joubert. Iluminación: Rubén Conde. Ópera de Cámara del Teatro Colón. Principales intérpretes: Eduardo Ayas (Don Giovanni), Leonardo Estévez (Pasquariello), Daniela Tabernig (Donna Elvira), Graciela Oddone (Maturina), Sebastián Sorarrain (Biagio), Gisela Barok (Donna Anna), Vanesa Mautner (Donna Ximena), Gabriel Renaud (Don Ottavio), Carlos Sampedro (Lanterna), Juan Barrile (Commendatore). Ensamble de la Ópera de Cámara del Teatro Colón.

En tiempos donde los repertorios olvidados cobran una nueva dimensión –en afán de recrear o simplemente abordar un panorama musical con nombres para nuestra época un tanto ignotos–, la Ópera de Cámara del Teatro Colón repuso Don Giovanni Tenorio de Giuseppe Gazzaniga. Esta ópera nos sitúa claramente en el momento operístico italiano del la segunda mitad del siglo XVIII. Su estilo es menos napolitano que el de las óperas de Piccini o Cimarosa. La parte vocal –menos generosa por cierto que en la versión mozartiana– muestra la limpidez de línea de canto con algunos momentos de agilidad vocal.

La inevitable comparación que surge de la homónima obra maestra de Mozart parece no dar crédito al trabajo del compositor veronés Giuseppe Gazzaniga. Esta ópera que fuera estrenada bajo el nombre de Don Giovanni Tenorio ossia il convitato di pietra vió la luz en 1787 en la ciudad de Venecia. Gazzaniga se formó con grandes operistas de la época como fueron Nicola Piccini y Nicola Porpora, y su producción operística cuenta con más de cuarenta títulos – entre los que figuran tanto óperas buffas como heroicas. Esto le permitió de gozar popularidad, pese a que en sus últimos años fuera casi olvidado, trabajando como maestro di capella en la Catedral de Crema.

Graciela Oddone, Leonardo Estévez y Daniela Tabernig
en Don Giovanni, Teatro Colón 2006

La dirección musical de la versión que ofreció el Teatro Colón fue asumida por Susana Frangi que condujo al Ensamble de la Ópera de Cámara en forma medida, aunque se notaron algunos desajustes entre el grupo orquestal y los cantantes. La puesta en escena de Don Giovanni se trató de un nuevo acercamiento de Claudio Gallardou al campo operístico. Su paso por diversas expresiones teatrales hacen de sus intervenciones como regisseur, de un interés y una concepción teatral poco frecuentes en la lírica. Con ciertos “gags”, que por cierto no fallaron, mantuvo la atención del espectador, aún en los momentos en que el libreto o mejor dicho la acción decae un poco. El trabajo actoral que hizo con este grupo de cantantes fue de una “chispa” inusitada. El vestuario acorde y la iluminación –destacándose el juego de sombras que se vieron reflejadas en la escenografía– delinearon la idea de Gallardou.

El rol protagónico fue para el tenor Eduardo Ayas. Su emisión acusa la huella de un repertorio un poco pesado para una voz de tenor ligero en su origen. El fraseo de todos modos fue estilísticamente apropiado. Graciela Oddone una vez más mostró seguridad y gracia a su canto, pudiendo citar como ejemplo el disparatado dúo que hizo con Donna Elvira. La soprano Daniela Tabernig, que hacía su debut en el Teatro Colón como Donna Elvira, actoralmente se la notó desenvuelta, con cierta afinidad para las dotes cómicas. Su emisión no estuvo del todo cómoda, particularmente en el registro agudo.

Escena final de Don Giovanni, Teatro Colón 2006

Pasquariello fue tal vez el personaje mejor acabado de la representación, en manos de Leonardo Estévez. Su registro parejo sirvió como vehículo para una interpretación que lo sitúa más próximo al repertorio de esta época que tal vez un Puccini, como lo vimos en La bohème de marzo pasado. Juan Barrile acometió con el rol del Commendatore con solvencia, aún cuando Gazzaniga careció de efecto dramático para abordar el desenlace. Carlos Sampedro, Gabriel Renaud y Vanesa Mautner su sumaron gratamente al juego propuesto por el regisseur.

Este trabajo de Gazzaniga tal vez valorice más la obra mozartiana o verifique los aspectos que favorecieron su canonización, pero nos da la posibilidad de descubrir repertorios poco conocidos, que en este caso fueron el disparador para la gracia de la visión de Gallardou sustentada en el muy buen trabajo de los artistas locales.

Javier Villa


Imágenes gentileza Teatro Colón. Fotografías de Arnaldo Colombaroli, Departamento de Fotofilmación.

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