domingo, 11 de junio de 2006

SOLO DE... "Così fan tutte" en el Teatro Colón, por Javier Villa


MOZART – DA PONTE, UN DÚO INEFABLE

Teatro Colón, Libertad 621.
Sábado 3 de junio, 20.30 / Domingo 4 de junio, 17.00

Così fan tutte, segundo acto, Teatro Colón 2006

COSÌ FAN TUTTE, ópera en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart. Dirección musical: Rodolfo Fischer. Puesta en escena: Michael Hampe. Reposición: Caroline Lang. Escenografía e iluminación: Ramón López. Vestuario: Germán Droghetti. Dirección del coro: Salvatore Caputo. Reparto: Virginia Tola / Carla Filipcic Holm (Fiordiligi), Adriana Mastrángelo / Mariana Rewerski (Dorabella), Graciela Oddone / Virginia Savastano (Despina), Raúl Giménez / Carlos Ullan (Ferrando), Hernán Iturralde / Nahuel Di Pierro (Guglielmo), Víctor Torres / Omar Carrión (Don Alfonso). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Producción escénica del Teatro Municipal de Santiago de Chile.

La colaboración entre el libretista Lorenzo Da Ponte y Wolfgang Amadeus Mozart significó, no solamente un punto de inflexión en la carrera operística del compositor salzburgués, sino un punto de referencia único en la historia de la ópera. Los libretos de Da Ponte -que también había trabajado con Salieri, Martín y Soler entre otros- revalorizaron a la ópera bufa otorgando a los personajes mayor intensidad dramática y profundidad. Abordaron también la temática de las clases sociales y cuestiones morales. En las tres óperas italianas del período vienés de Mozart (Le nozze di Figaro, Don Giovanni y Così fan tutte) se observan personajes típicos de la commedia dell´arte, tanto serios como cómicos, que se entrelazan en una historia con trasfondo amoroso.

El brillante libreto de Così fan tutte es un medio ideal para que Mozart utilice de manera soberbia la gama de recursos musicales más refinados. Los personajes tan bien caracterizados, la continuidad musical ajustada perfectamente a los requerimientos teatrales, el tratamiento orquestal, la belleza melódica -en especial de los números de conjunto- hacen de esta ópera una de las más sobresalientes de su vasta producción.

Los cantantes Víctor Torres, Adriana Mastrágelo, Graciela Oddone y Hernán Iturralde
en el final del primer acto de Così fan tutte, Teatro Colón 2006

La nueva producción escénica de Così fan tutte que subió al Teatro Colón, fue realizada por el Teatro Municipal de Santiago de Chile. La dirección musical estuvo a cargo de Rodolfo Fischer. Se evidenció la precisión de su lectura, la agilidad de sus tempi, aunque hubo pequeños desajustes con los cantantes. La orquesta cumplió un papel de suma corrección, si bien con algunas vacilaciones como sucedió con el corno en el famoso “Rondó” de Fiordiligi del segundo acto. La puesta en escena de Michael Hampe, en reposición de Caroline Lang, presentó una marcación actoral plena de simetría, que en muchos momentos resultó algo forzada. Sólo la individualidad de algunos de los intérpretes soslayó estas cuestiones que, de todos modos, captó la atención a través del detalle.

Esta producción contó con dos elencos, en el primero de ellos la soprano santafecina Virgina Tola interpretó en forma apática el rol de Fiordiligi. Su canto demostró que está muy lejos de la línea mozartiana: una emisión vocal despareja, por momentos con excesivo volumen deslució su interpretación que contó con desajustes musicales –como en el “Rondó” y también en el dúo con Ferrando del segundo acto. Raúl Giménez brindó una vez más su sonido bien colocado y su experiencia, aunque el paso del tiempo se hizo notar en el registro agudo, así como también en la falta de fiato. El personaje volátil de Dorabella fue para Adriana Mastrángelo. Con una emisión forzada y falta de sutileza en su fraseo -que se correspondieron con su desgarbo escénico- hicieron de su interpretación, en líneas generales, un tanto descuidada. Graciela Oddone –que había grabado la obra de la mano de René Jacobs- hizo gala de su indiscutible habilidad actoral. La seducción y astucia con que dotó a Despina fue gratamente recibida por el público, quizá podría objetarse cierta incomodidad en su registro agudo. Hernán Iturralde comenzó de forma excelente, mostrando su voz sonora y la facilidad para el desenvolvimiento teatral, pero su interpretación decayó hacia el final de la obra. Víctor Torres sorteó acertadamente a Don Alfonso, aunque su timbre no se ajustó del todo a las exigencias del rol.

Carla Filipcic Holm y Mariana Rewerski en el segundo acto
de Così fan tutte, Teatro Colón 2006

El segundo elenco contó con Carla Filipcic Holm y Mariana Rewerski como Fiordiligi y Dorabella respectivamente. Desde el punto de vista vocal la Fiordiligi de Filipcic Holm rozó una interpretación ideal: la exquisitez de sus pianissimos, la limpieza de las agilidades, el legato fueron cualidades que cautivaron en su debut en el Teatro Colón. Actoralmente brindó una Fiordiligi que convenció por su teatralidad y su humanidad. Mariana Rewerski, en cambio, ofreció una interpretación vocal carente de pureza sonora: su canto sonó dificultoso y por momentos estridente. Virginia Savastano hizo una desopilante Despina, plena de gracia y comicidad, cimentada en sus gratas intervenciones actorales así como en su voz que acompañó con un fraseo nítido. Carlos Ullan a su vez encarnó a Ferrando: si bien el fraseo fue idóneo, la voz no siempre sonó con comodidad. En general, se advierte una falta de apoyo en su voz que particularmente se evidencia en el registro agudo. Nahuel Di Pierro representó a Guglielmo, quizá no del todo cómodo vocalmente -sobre todo en los agudos- pero escénicamente se lo vió sólido. El personaje confabulador de Don Alfonso fue realizado por el barítono Omar Carrión, el cual subrayó el grado de malicia característico de este rol. La voz estuvo correcta aunque por momentos se echó en falta su proyección.

Con aciertos individuales -tanto actorales como musicales- y un nivel parejo en general, así transcurrió en el Teatro Colón esta obra maestra mozartiana como homenaje a los 250 años del nacimiento del compositor. El genio de Mozart es aún más palpable en esta ópera, claro que también hay que darle crédito a Da Ponte cuyo humor farsesco sigue siendo tan actual e infalible como a fines del siglo XVIII.

Javier Villa


Imágenes gentileza Teatro Colón. Fotografías de Miguel Micciche, Máximo Parpagnoli y Arnaldo Colombaroli.

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